Muchos
años antes del invento del Cine
Nic, la ilusión de los niños y
las niñas de proyectar imágenes en casa ya era
posible con las linternas mágicas de uso doméstico
o de juguete. Estos aparatos proyectaban imágenes pintadas
o impresas sobre una placa de cristal y, cuando apareció
el cine, se incorporó una sencilla película de
35 mm perforada (con manivela y un mecanismo de arrastre muy
simple) para ser proyectada con este aparato. Aun
así, el verdadero juguete cinematográfico, por
difusión y popularidad, fue un nuevo aparato creado
y producido en Cataluña por la empresa Proyector NIC,
SA. Es el popular Cine Nic,
patentado en Barcelona el 25 de abril de 1931 por los hermanos
Nicolau Griñó. Consistía en un simple
proyector de imágenes que tenían un movimiento
de sólo dos tiempos. Las imágenes estaban dibujadas
horizontalmente sobre una banda de papel vegetal o translúcido
en dos líneas: la de arriba correspondía a una
parte del movimiento, y la de abajo, a la segunda parte. Un
obturador móvil iba alternando la imagen superior y
la inferior en la pantalla. Una manivela hacía girar
al mismo tiempo el obturador y arrastraba horizontal y lentamente
la banda con las imágenes. Un sistema muy simple de
proyección de imágenes animadas que fue adaptándose
a los nuevos avances tecnológicos del mundo del cine
y la imagen. Así, si el primer proyector, del año
1931, era mudo, en 1934 ya se construye uno sonoro que combina
la proyección de imágenes con el sonido de un
pequeño gramófono situado encima del aparato.
En 1951, se lanza un nuevo modelo, el Nic TV, que proyecta
las imágenes sobre una pantalla que forma parte del
chasis del aparato. Y en 1969, el Super Nic Electromátic,
que funcionaba con un motor eléctrico.
El
éxito del Cine Nic
fue rotundo: se calcula que entre 1931 y 1974 se produjeron
millones de aparatos en todo el mundo. El Cine
Nic supuso para muchos niños y niñas
descubrir la magia de hacer cine, y no sólo por el
hecho de poder proyectar imágenes en movimiento, sino
también por la posibilidad de crear películas
e historias a través del dibujo y su animación.
Y algunos de estos niños y niñas, cuando crecieron,
hicieron del cine su profesión...
En
el año 1974, la empresa Proyector Nic, SA cerró
sus puertas. Años más tarde, el coleccionista
Tomàs Mallol adquirió todos los elementos que
quedaban en la fábrica: aparatos, prototipos, patentes,
documentos de empresa, etc., que pasaron a augmentar su colección
de objetos cinematográficos y precinematográficos.
En 1994, el Ayuntamiento de Gerona compró la Colección
Tomàs Mallol con el objetivo de crear el Museu del
Cinema, que abrió sus puertas, en Gerona, el 8 de abril
de 1998. Actualmente, el Museu del Cinema-Col·lecció
Tomàs Mallol conserva lo que se puede considerar como
el fondo de Cine Nic
más completo que existe, una parte del cual se puede
ver en su exposición permanente.

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